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Los autómatas de Jaquet Droz

Pierre Jaquet-Droz fue un prestigioso relojero suizo del siglo XVIII. Para mejorar la venta de los relojes y pájaros mecánicos que fabricaba, creó varios autómatas. De entre sus obras destacan: la Organista, el Dibujante y el Escritor. En nuestros días, debido a la belleza de estos autómatas y a la complejidad de sus movimientos, siguen llamando la atención. 

Estos autómatas fueron desarrollados entre 1767 y 1774, y desde su presentación tuvieron una vida itinerante. Recorrieron las cortes europeas provocando asombro y miedo. Por supuesto que incrementaron la venta de los relojes, pero su creación supuso también un salto tecnológico para los Jaquet-Droz. Durante el siglo XIX, los autómatas cambiaron muchas veces de manos. Fueron vendidos y desaparecieron por temporadas, hasta que a inicios del siglo XX fueron comprados por la Sociedad de Historia y Arqueología de Neuchâtel (Suiza). Hoy los autómatas son exhibidos en el Museo de Arte e Historia de Neuchâtel. Aún funcionan perfectamente y de hecho, el primer domingo de cada mes se ponen en movimiento para deleite del público. 

La Organista 

Esta autómata hecha con más de 2 mil piezas toca música de verdad. Es decir, no produce sonidos a partir de una caja de música. Se trata de una muñeca que mueve dedos y manos para oprimir las teclas de un órgano real que fue diseñado a su medida. La Organista “respira” (su torso se mueve como si estuviera respirando); hace varios movimientos mientras ejecuta las melodías; con los ojos y cabeza sigue por momentos los movimientos de sus dedos; y cuando termina su ejecución inclina la cabeza para hacer una reverencia. 

Jaquet Droz. La organista. Vista completa
Jaquet Droz. La organista. Mecanismo
Jaquet Droz. La organista. Detalle del mecanismo

Jaquet Droz. La organista. Detalle de las manos tocando

El Dibujante 

También está hecho con más de 2 mil piezas y es capaz de realizar tres dibujos distintos: el retrato de Luis XV, una pareja real (probablemente Luis XVI y María Antonieta), un perrito con la frase Mon toutou ('mi perro') y la figura de Cupido subido en un carruaje tirado por una mariposa. El dibujante tiene la forma de un niño sentado en un pupitre. Funciona mediante un sistema de levas que codifican los movimientos de la mano en dos dimensiones, y uno más para levantar el lápiz. Este autómata se mueve en su silla y sopla periódicamente sobre el dibujo para eliminar el polvo. Otro aspecto destacable, es que cada imagen la realiza pasando por cada uno de los pasos establecidos por el dibujo académico: esbozo, repaso de las líneas, sombreado y retoques finales. 

Jaquet Droz. El dibujante. Vista completa
Jaquet Droz. El dibujante. Detalle del autómata realizando el dibujo

Jaquet Droz. El dibujante. Mecanismo
Jaquet Droz. El dibujante. Ejemplo de dibujo realizado por el autómata

El Escritor 

Es el más sofisticado de los 3 autómatas. Está hecho de 6 mil piezas y es capaz de escribir cualquier texto que se le encargue (es completamente programable) de hasta unas 40 palabras. Se necesitaron 6 años para construirlo y gracias un mecanismo parecido al de su “hermano” el Dibujante se pueden elegir las palabras que va a escribir. El Escritor tiene también forma de niño sentado en un pupitre. Escribe utilizando una pluma de ganso y la sumerge de vez en cuando en la tinta sacudiendo la mano para escurrir la tinta sobrante y evitar que se produzcan manchas en el texto. Se detiene de vez en cuando un poco, como para pensar lo que va a escribir y sigue son la mirada el curso de su mano.

Jaquet Droz. El escritor. Escribiendo
Jaquet Droz. El escritor. Vista completa
Jaquet Droz. El escritor. Maquinaria
Jaquet Droz. El escritor. Ejemplo de escrito realizado por el autómata
En el video inferior se pueden ver los autómatas en acción así como otras piezas fantásticas de Pierre Jaquet Droz (pájaros cantantes, relojes...). Vale la pena verlo.

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